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  • viernes, 19 de julio de 2019
Opinión

“Son cosas de niños”

Belén Fernández

Cuántas veces habremos escuchado decir esta frase “Son cosas de niños” en entornos como el parque, la puerta del colegio o a la salida de una u otra actividad extraescolar. Y no, no son cosas de niños , no lo son cuando a uno de los dos hiere y no me refiero a golpes ( que también) sino a esos daños que no se aprecian en la piel sino bajo la piel.

Hoy en día, profesores y padres estamos muy sensibilizados con el acoso escolar, pero ¿somos conscientes de dónde comienza? Apoyada en películas como “Cobardes” o “Wonder” debemos transmitir a nuestros hijos que un “simple” empujón que se repite, un apodo que denigra, un insulto en la pizarra…es un forma de ejercer y sufrir acoso escolar pero no menos dañino es la indiferencia o el alejamiento.

Es una responsabilidad conjunta de la comunidad educativa, los padres y los compañeros evitar que el acoso escolar siga existiendo. ¿Los compañeros? Sí, ellos son los más importantes, deben ser conscientes que desde el mismo momento que se convierten en observadores de una situación, cuánto menos desagradable, tienen un papel fundamental para la persona agredida física o psicológicamente.

Si nos fijáramos más, veríamos que todos somos distintos y como padres debemos conseguir que si nuestros hijos tienen el papel de líder, que lo utilicen de forma positiva, que sean capaces de integrar a ese compañero al que ir a la escuela/instituto se le está haciendo cuesta arriba por tener que soportar a aquellos cuyo mal comportamiento les hace sufrir.

Hoy en día son muchos los recursos que tenemos al alcance de la mano, utilicémoslos para que los niños desde edades tempranas aprendan que siendo amables podemos conseguir mucho más que con un montón de malas intenciones.

Debemos dar protagonismo a la empatía, a la amabilidad a mirar más allá de lo que parece para apreciar lo que realmente se es.