• 09:59
  • sábado, 24 de agosto de 2019

‘Vacaciones en paz’ un proyecto solidario en el que todos tienen recompensa

Raquel y Antonio se refieren a esta iniciativa como “la forma más directa de hacer un bien” para estos pequeños que necesitan salir de su entorno en la época estival pero "nos ha aportado más de lo que pensábamos"

Raquel y Antonio con Alejandra y Fardaus
Raquel y Antonio con Alejandra y Fardaus
‘Vacaciones en paz’ un proyecto solidario en el que todos tienen recompensa

Dos meses. Ese es el tiempo que duran las vacaciones para los 124 niños refugiados saharauis que han llegado hace unos días a Extremadura para pasar el verano con familias extremeñas en el marco del Programa Vacaciones en Paz 2019, Mucho más que vacaciones, que coorganiza la Federación Sahara Extremadura (Fedesaex).

Un programa del que este año forman parte 115 familias de la región gracias a las familias extremeñas, Agencia Extremeña de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AEXCID), Diputación de Badajoz y el Servicio Extremeño de Salud que hacen posible este proyecto cuyo fin es dar a los niños y niñas saharauis una educación complementaria mientras pasan los meses de verano lejos de los Campamentos de Refugiados Saharauis.

Una de las afortunadas de formar parte de este programa es Fardaus, una pequeña de 9 años que pasa estos días con Raquel Gómez, una dombenitense que junto a Antonio, su marido, y su hija Alejandra, forman este verano una familia de cuatro.

Las semanas previas a la llegada de la pequeña son una locura: adaptar la habitación, preparar la que será su cama, su ropa, el cepillo de dientes… todo listo para que nada le falte y se sienta una más en la familia.

Es el segundo año que forman parte de este programa. Hace dos años acogieron a Nina, una saharaui con la que compartieron con gran intensidad estas semanas de verano y cuyo regreso a casa supuso un gran vacío para Raquel.

Conoció el programa a través de otra familia que llevaba a su hija al Centro de Educación Infantil que regenta Raquel “pero lo veía muy de lejos” por lo que tras sopesarlo con su marido decidieron dar el paso y colaborar con el programa.

Así, se refieren a esta iniciativa como “la forma más directa de hacer un bien” para estos pequeños que necesitan salir de su entorno en la época estival.

Sin embargo, al participar de la experiencia, su forma de ver el programa cambió. “Nos aporta más a nosotros de lo que pensábamos”, sobre todo a Alejandra que con siete años ha aprendido a tener un cómplice en casa, comparten risas y juego. “Se han entendido estupendamente, es sorprendente”.

En apenas dos semanas que lleva Fardaus con su familia española está aprendiendo el idioma y se está adaptando a otro ritmo de vida. Y es que el verano en Extremadura da mucho de sí. En casa de Raquel no faltan las actividades educativas o las clases de natación. “Estamos todo el día de acá para allá, sin parar”.

Los primeros días, Fardaus se rindió a la cultura de la siesta pero ahora no desperdicia ni un minuto y aprovechan para ver películas y compartir tiempo de juegos.

En agosto toda la familia pasará unos días en la playa. Unos amigos de Raquel y Antonio también son asiduos al programa ‘Vacaciones en paz’ y tienen de acogida a la hermana mayor de Fardaus así que aprovecharán para que las dos hermanas conozcan la playa.

Ambas tienen contacto con la mayor de las tres hermanas y con su madre. Se han hecho expertas en videollamadas y mensajes de audio. En ellos les cuentan cómo están viviendo estas pequeñas vacaciones.

Pero no todo va a ser disfrutar. La adhesión a este programa también implica una responsabilidad y es la de las revisiones pediátricas. Fardaus ha superado con nota las últimas analíticas y consultas médicas.

“Es una afortunada”, comenta Raquel. Su hermana mayor participó por primera vez el año pasado de esta experiencia y su familia se ha interesado porque ella también pudiera seguir sus pasos. Todo un reto para ellos pues “si tú piensas fríamente enviar a tus hijos con esta edad a otro país, no lo haces”.

Estarán aquí hasta el próximo 28 de agosto por lo que aún quedan varias semanas para disfrutar de la experiencia sin pensar en la despedida. “Queremos disfrutarlo, hace dos años sufrí mucho con la marcha de Nina y aún no quiero pensarlo”, reconoce Raquel.

Durante esta entrevista, Raquel no les ha quitado ojo. Las niñas continúan con juegos y risas en el parque, acompañadas de Antonio, sin pensar en la gran experiencia que están viviendo que seguro recordarán para toda la vida