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  • jueves, 19 de septiembre de 2019

‘El alcalde de Zalamea’ sube al telón en homenaje al hombre de “barba blanca” precursor de su fiesta

Con la voz de los más pequeños comienza la función: “Miguel, yo te quiero contar, lo que ocurrió aquí en Zalamea en este mismo lugar. Pedro Crespo, hacendado labrador y su hija pura y bella, se llamaba Isabel. Hasta siempre Miguel”.

Alcalde de Zalamea
Alcalde de Zalamea
‘El alcalde de Zalamea’ sube al telón en homenaje al hombre de “barba blanca” precursor de su fiesta

Se apagan las luces. Silencio y expectación en la plaza de la Constitución, bajo el campanario de la iglesia de nuestra Señora de los Milagros. En el centro de la plaza, sobre el empedrado y la arena aparece iluminada una silla y sobre ella, el sombrero que siempre portaba Nieto.

“Un minuto de silencio”, solicita una voz. “De manera amigable, mando un requiebro, a un amigo inolvidable. Por las calles de esta villa, su presencia era costumbre, pues él sembró la semilla, que nos condujo al relumbre”.

“Barba blanca, pelo cano, con su sombrero en la testa, amable como hombre llano y precursor de esta fiesta. Su identidad, Miguel Nieto, prepósito de drama que supo vencer el reto que organizaba esta trama. Un abrazo donde te halles, Miguel Nieto recordado, no olvidarán estas calles, tu extraordinario legado”.

Imposible no emocionarse ante la voz de la actual directora de ‘El alcalde de Zalamea’, Olga Estecha, que con orgullo toma los mandos de la herencia que Miguel Nieto dejó antes de morir el pasado verano.

Puntual a su cita, comienza la función con el tarareo de los más pequeños de fondo y comienzan así: “Miguel, yo te quiero contar, lo que ocurrió aquí en Zalamea en este mismo lugar. Pedro Crespo, hacendado labrador y su hija pura y bella, se llamaba Isabel. Hasta siempre Miguel”.

Más de 500 vecinos han vuelto a salir esta noche, como cada 22 de agosto, a la plaza del pueblo para representar la obra de “El alcalde de Zalamea”, este año, con un sentido homenaje a su precursor y ya fallecido, Miguel Nieto.

Su hija, Aitana Nieto, hoy presenciaba la obra de su padre y emocionaba comprueba con orgullo que la historia continúa a pesar de su ausencia.

Durante cuatro días, los vecinos de este pequeño pueblo mostrarán a ilipienses y visitantes el trabajo realizado en los últimos meses, en esta ocasión, bajo los mandos de la cacereña hoy invadida por el nerviosismo y la emoción por escuchar las desgarradoras palabras de Calderón en boca de los aficionados actores.

Zalamea al completo se vuelca cada verano en la representación de esta obra enmarcada a finales del siglo XVI. Villanos, artesanos, pastores, soldados, jinetes y comerciantes completan la escena junto a los personajes principales de la obra.

El capitán Don Álvaro de Ataide dirige una compañía de soldados que se dirige a Zalamea de la Serena. El capitán, un hombre de noble ascendencia, se hospeda en la casa de un rico labrador que, además, es el alcalde de la villa. Su hija, Isabel, no puede resistirse a los encantos del joven capitán y su padre se ve obligado a tratar de remediar la situación. Álvaro se niega a casarse con la muchacha debido a su baja clase social y terminará siendo apresado.

Estecha ha intentado impregnar su carácter y su forma de trabajar en la representación de esta edición. Ha habido cambios y el público tenía curiosidad por ver la nueva adaptación.

El espacio es distinto. Miguel utilizaba dos escenarios mientras que en esta ocasión, las escenas principales se sucederán en uno solo, la casa de don Pedro Crespo, al que se accede por unas rampas laterales produciendo una imagen “más liviana”, explica Estecha.

El texto se ha acortado y las torres de luz que iluminaban la plaza de la Constitución también han desaparecido y en su lugar, un gran andamio de focos rodea el escenario produciendo una luz más cenital.

La representación de "El alcalde de Zalamea" se convierte, así este año, en el único evento vinculado al teatro que cuenta con la declaración como Fiesta de Interés Turístico Nacional, una obra que cada edición es vista por unas 10.000 personas en la Plaza de la Constitución de la localidad, que suele colgar cada día el cartel de "no hay billetes".